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04 diciembre 2018
16 septiembre 2018
Premio Jaén 2018 (juvenil): Tú tan cáncer y yo tan virgo, de Begoña Oro y Alberto Jiménez Schuhmacher
Begoña Oro y Alberto Jiménez Schuhmacher han conseguido el Premio Jaén de Narrativa Juvenil 2018 por la obra titulada Tú tan cáncer y yo tan virgo, una novela que trata con delicadeza y humor un tema tan difícil como el cáncer.
03 agosto 2016
Escritores/as de LIJ cuando eran niños/as | España | Fotos 1961 - 2000
Recopilación de fotos de escritores y escritoras de literatura infantil y juvenil tomadas entre los años 1961 y 2000. España.
Como continuación cronológica del exitoso tema Escritores de LIJ cuando eran niños | España | Fotos 1920 - 1960, os dejo una serie de fotos tomadas entre los años 1961 y 2000 de escritores y escritoras de literatura infantil y juvenil en momentos de su vida en que quizá se fraguó su pasión o cuando recolectaron gran parte de lo que más adelante darían a otros niños y jóvenes. Algunos quizá ya soñaban con dedicarse a escribir.
Al pie de las fotos viene el año en que fue tomada y la edad que tenían entonces. En la mayoría de los casos, son datos aproximados porque a todos nos cuesta precisar. Cuando viene una "?" o está en blanco es porque me resultaba imposible de saber, porque no existía ese dato en Internet o porque nos lo han querido ocultar. Jejeje.
Muchas gracias a todos por cederme fotos, buscarlas en los baúles de los recuerdos y en algunos casos hasta «obligar» a vuestros padres a escanearlas sin haberlo hecho antes.
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| 1965 - Ana Alcolea - 3 años |
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| 1970? - Susana Vallejo - 0 años? |
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| 1971 - Elvira Lindo - 9 años |
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| 1971 - Roberto Santiago - 2 años |
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| 1972 - Carmela Trujillo - 6 años |
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| 19?? - Rosa Huertas |
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| 19?? - Begoña Oro - 6 años? |
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| 1976 - Care Santos - 6 años |
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| 1975? - Pablo Albo - 4? años |
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| 1978 - Mónica Rodríguez - 9 años |
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| 1978? - Daniel Hernández Chambers - 5? años |
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| 1978-79 - David Lozano (izq.) con su gemelo - 3 o 4 años |
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| 1979 - Roberto Aliaga - 3 años |
| 1980 - Jorge Gómez Soto (yo) - 6 años |
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| 1982 - Diego Arboleda - 5 años |
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| 1983 - David Fernández Sifres - 7 años |
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| 1984 - Ana Campoy - 3 años |
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| Finales de los 80 - Blue Jeans - 6 o 7 años |
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| 1990 - Patricia García-Rojo - 6 años |
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| 1995 - Carlota Echevarría - 8 años |
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| 1996 - Javier Ruescas - 9 años |
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| 1997? - Iria G. Parente - 4 años? |
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18 julio 2014
Cadena de preguntas: Begoña Oro a Daniel Monedero
Este tema forma parte de Cadena de preguntas
Begoña Oro a Daniel Monedero
Dijo Rosa Regàs: “es imposible ser madre y escritora a la vez”. Tú acabas de ser padre: ¿es imposible ser padre y escritor a la vez? O, de forma más precisa, ¿crees que ser escritor de literatura infantil y padre simultáneamente es mejor, peor, indiferente o imposible?
Querida Señorita Oro, para comenzar respondiendo a su pregunta, le diré a todo que sí. No por un deseo enfermizo de asertividad, sino porque realmente creo que ser escritor de literatura infantil y padre simultáneamente es mejor, es peor, es indiferente, y es imposible.
Es mejor porque ahora veo la cara de un futuro lector todos los días, todas la horas y casi todos los minutos. Y eso ha hecho que cambie mi método de escritura radicalmente. Me explico. En estos momentos estoy en el proceso de corrección de una novela para niños. Y aunque es más literario escribir con un gato persa en las rodillas o con un perro Golden en los pies, yo escribo con mi hijo tumbado a mi lado en una alfombra azul. Es cierto que solo tiene cinco meses, pero yo confío ciegamente en su juicio como lector, y por eso cada día le leo uno de los capítulos de la novela que estoy corrigiendo. Hasta el momento las reacciones de mi hijo han sido, entre otras: Llorar, gritar, reír, regurgitar, patalear, babear y quedarse dormido. Y así, dependiendo de cada una de sus reacciones yo voy corrigiendo el texto en una dirección o en otra. Si se queda dormido, por poner un ejemplo, se que tengo que añadir algo de emoción a esa parte del texto. Si se ríe, veo que no voy por mal camino cuando se trata de un pasaje humorístico. Cuando regurgita, en cambio, todavía no sé qué me quiere decir o señalar o hacer notar. ¿Quizá que se trata de un texto de difícil digestión? No lo sé. Todavía estoy meditándolo.
Es peor porque ahora cuando las visitas llegan a casa ya no dicen: “Qué libro más bonito has escrito” sino “Qué hijo más bonito tienes”. Lo que me hace desear tener muchos hijos bonitos en lugar de escribir muchos libros bonitos. Y eso es peor para la literatura. Claro. Mucho peor. Dónde va a parar.
Es indiferente porque uno tiene que escribir siempre y como sea. Sirva una reveladora anécdota que contaba el escritor Andrés Trapiello en una entrevista para la revista Jot Down. Decía que un día se quejaba a su amigo Carlos Pujol de no tener tranquilidad para escribir, porque sus hijos pequeños no dejaban de hacer ruido, reclamar su atención e interrumpirlo. Y Carlos Pujol le vino a decir que si no era capaz de poder escribir con ruidos e interrupciones, debería dejar lo de ser escritor. Porque el escritor ha de escribir donde esté y como pueda.
Estoy totalmente de acuerdo con ello. A lo mejor ahí se esconde mi verdadera respuesta. Pero a lo mejor no. Nunca se sabe. Tampoco hay que olvidar que el escritor es un ser de excusas. No escribo porque no tengo tiempo, no escribo porque no tengo silencio suficiente, no escribo porque no tengo una casa en el mar, no escribo porque tengo un hijo, no escribo porque la CIA me persigue para matarme, etc… Si utilizásemos toda esa creatividad para fabular historias en lugar de para justificarnos quizá seríamos mejores escritores. Pero quizá no. Nunca se sabe.
Es imposible porque… ¿A eso respondí que sí en principio? Pues no. No es imposible. Es posible ser escritor de literatura infantil y tener un hijo. Incluso es posible ser escritor de literatura infantil y tener en casa una iguana o un cactus. Yo tengo tres. Lo que no sé si es posible es ser escritor de literatura infantil y tener en casa un elefante asiático o un tigre de bengala. Pero algún día lo probaré y entonces tendré la respuesta exacta.
Espero, admirada Señorita Oro, haber respondido a su pregunta. Y espero también que un día me invite a un Gin Fizz o a un viaje en Transiberiano. Eso.
Daniel Monedero a Carmen Pacheco
Carmen, antes de formular mi pregunta, te diré que yo además de escribir libros para niños me dedico a escribir guiones para series de televisión desde que comencé a trabajar en la serie Siete Vidas. Y siempre tengo que responder a la pregunta de qué diferencias hay entre una labor y la otra. Así que había pensado plantearte a ti la misma cuestión respecto a tus libros para niños y tus guiones para cómic o tus artículos. Pero como a mí me da rabia que me hagan esa pregunta he decidido hacerte otra. Ahí va. Hace ya veinte años un escritor español decía que muchos de sus colegas de profesión en España escribían como si no existiera la televisión, ¿tú crees que se pueden escribir libros para el público infantil y juvenil hoy en día como si no existiera Internet? Y acotando un poco más la pregunta, ¿crees que de algún modo Google, Facebook, Twitter, Instagram, etc... debería modificar la manera de narrar historias para niños y jóvenes? ¿Tú lo tienes en cuenta? ¿Sí? ¿No? ¿Quizás? ¿Depende? ¿Qué piensas al respecto?
27 junio 2014
Begoña Oro gana el Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes
Después de sus libros de cocina (jejeje) Pomelo y limón y Croquetas y wasaps y de su libro de autoayuda (jejeje, de nuevo) Las sonrisas perdidas, nuestra querida Begoña Oro se ha pasado a la narrativa de viajes, y encima ha ganado un importante concurso, el Premio Eurostars Hotel, con el libro ¡Buenas noches, Miami! No me enrollaré mucho, porque no es un tema que competa a este blog. Simplemente quería darle la enhorabuena en público y decirle que me alegro un montón.
Recuerdo que tardó más tiempo en mandar la respuesta a la Cadena de preguntas justo porque estaba terminando de escribir/corregir/... este libro y casi no llega a la fecha de presentación. Ya veo que llegaste, viste y venciste.
23 abril 2012
IV Premio Hache 2012: Pomelo y limón, de Begoña Oro
Pomelo y limón ha sido la obra más votada por los más de 1.000 adolescentes de entre 12 y 14 años que han participado en la cuarta edición del Premio Hache, la modalidad juvenil del Mandarache.
Los otros finalistas fueron:
La canción de Shao Li, de Marisol Ortiz de Zárate
Las alas de Leonardo, de Fernando Morillo
Durante la gala de entrega se desvelarán los finalistas de la próxima edición.
La Oro está muy contenta.
Los otros finalistas fueron:
La canción de Shao Li, de Marisol Ortiz de Zárate
Las alas de Leonardo, de Fernando Morillo
Durante la gala de entrega se desvelarán los finalistas de la próxima edición.
La Oro está muy contenta.
16 agosto 2011
Pomelo y limón. Begoña Oro
Jorge se muda a la urbanización donde vive María. Tarda tan poco tiempo en surgir el amor como las complicaciones. La madre de María es dirigente de un partido que ha criticado duramente la madre de Jorge, una actriz muy conocida. Las cosas no dejarán de complicarse, y su amor se verá sometido a presiones que serían insoportables de no ser precisamente por la dichosa palabra: amor.
Begoña Oro nos narra una historia de amor clásica con elementos modernos: facebook, blogs... Familias enfrentadas, celos, despecho, amor por encima de las adversidades por el que hay que pagar el escarnio en la plaza pública. La autora maneja muy bien la dosis de información necesaria en cada momento, hay giros previsibles e imprevisibles, al menos para mí.
También me gustan especialmente (pongo mis libros por testigos) los juegos metaliterarios, la novela dentro de la novela, la creación en sí misma, con independencia de la trama. Incluso nos propone que adivinemos quién es el narrador. A lo largo del libro va descartando personajes, pero a pesar de todo, no lo descubrí.
Las ilustraciones de Ricardo Cavolo no son ningún adorno, sino una parte fundamental del libro, pues es la forma que tiene Jorge de comunicarse con María.
23 marzo 2011
Crónica de los 33º Premios SM 2011
Ayer tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Premios SM. Así la viví yo.
Como iba bien de tiempo, antes de llegar a Sol, me desvié por la calle Mayor hasta el número 59. Quería ver con mis propios ojos el grafiti de Muelle aparecido hace unos días tras unos expositores que llevaban décadas colgados en la fachada. Le hice una foto con el móvil.
Después llegué a la sede de la Comunidad de Madrid (el edificio del reloj de nochevieja), que era donde tenía lugar la ceremonia. Antes de dejar el abrigo, me encontré con los tiramillotes Alba Úriz y Oscar L. Mencía. Hablé poco con ellos pensando que después del acto tendría más tiempo, pero no me los volví a encontrar. La próxima vez no os suelto tan pronto.
Saludé a Montserrat del Amo y a Sara Moreno.
Junto con Carmen Pacheco (que hoy mismo publica En el corazón del sueño, la novela que fue finalista en 2009 junto con mi Yo conocí a Muelle) y Elena Moreno (SM), nos sentamos discretamente en la última fila, sin darnos cuenta de que estaba reservada para Casa Real. Tuvimos que exiliarnos a otra fila de otra zona.
Presentaba la gala Eduardo Aldán, que lleva años triunfando con un espectáculo que no os debéis perder: Espinete no existe. Los discursos de las autoridades, en la línea de todos los años, es decir, un rollo. Se los podían haber pasado a Eduardo Aldán y, con la velocidad a la que habla, habrían durado la mitad o un tercio. Menos mal que en la fila de atrás tenía al cantante de Brandauer y a David Lozano soltando perlas divertidas.

La Princesa entregó los premios a Arlet Hinojosa (en la imagen), a Begoña Oro (que pareció que se metía en un jardín cuando empezó a decir que la princesa no podía hacer lo que quería en la vida, pero lo arregló enseguida con mucho amor) y a Daniel Nesquens ("en esta época de chips").
Se realizó un homenaje al director de publicaciones de SM (y showman en las galas) José Luis Cortés por su jubilación, y se dijo que se entregaba la Placa de plata a Laura Gallego por los 100.000 ejemplares vendidos de La leyenda del Rey Errante, pero nadie lo vio. Al parecer fue por falta de tiempo. A muchos nos pareció mal la duración interminable de algunos discursos y que no hubiese unos minutos para entregarle la placa en condiciones y que posase como todos en la foto de familia.

Al terminar lo formal, pasamos al cóctel, los aperitivos y las fuentes de chocolate blanco y negro (yo soy más del segundo). Me encantó poder charlar un rato, más o menos largo, con escritores como Laura Gallego, Fernando Lalana, Jordi Sierra i Fabra, Espido Freire, Concha López Narváez, José Morán, Javier Ruescas, Santiago García-Clairac, Elvira Menéndez, y con ilustradores como Paz Rodero, Marcelo Pérez y Puño.
También estuve con Alfredo Gómez Cerdá, pero con él había hablado hacía menos tiempo. Jeje.
Estuve también con gente de la editorial: Elena, Marta, Xohana, Berta… hablando de un montón de temas: el oficio de traductor, la aplicación para el iPad con los libros premiados y material extra (por solo 2,99 €), una buena noticia muellil que cuando tenga confirmada diré. A la persona que más me alegró encontrarme fue a Elsa.
Un buen rato pasé también con Carmen Fenández Etreros y Jara Santamaría (Librolandia-Culturamas) y con los redactores del medio más numerosamente representado: El templo de las mil puertas; estaban los tres que en su día fueron reporteros 2.0: El cronista de Salem, Nerea Marco y Javier Ruescas (que el 5 de abril sacará la tercera entrega de Cuentos de Bereth: Los versos del destino), y además Carlota Echevarría, ah, y también Uyulala. Me encantó saludar a Alejandro.
También conocí a Arlet Hinojosa y a la que le cedió la corona del Premio JSIF, Lorena Moreno.
A la salida nos regalaron los ejemplares de los ganadores, que tienen una pinta estupenda.
Fotos de mi móvil y de Casa Real
Como iba bien de tiempo, antes de llegar a Sol, me desvié por la calle Mayor hasta el número 59. Quería ver con mis propios ojos el grafiti de Muelle aparecido hace unos días tras unos expositores que llevaban décadas colgados en la fachada. Le hice una foto con el móvil.Después llegué a la sede de la Comunidad de Madrid (el edificio del reloj de nochevieja), que era donde tenía lugar la ceremonia. Antes de dejar el abrigo, me encontré con los tiramillotes Alba Úriz y Oscar L. Mencía. Hablé poco con ellos pensando que después del acto tendría más tiempo, pero no me los volví a encontrar. La próxima vez no os suelto tan pronto.
Saludé a Montserrat del Amo y a Sara Moreno.
Junto con Carmen Pacheco (que hoy mismo publica En el corazón del sueño, la novela que fue finalista en 2009 junto con mi Yo conocí a Muelle) y Elena Moreno (SM), nos sentamos discretamente en la última fila, sin darnos cuenta de que estaba reservada para Casa Real. Tuvimos que exiliarnos a otra fila de otra zona.
Presentaba la gala Eduardo Aldán, que lleva años triunfando con un espectáculo que no os debéis perder: Espinete no existe. Los discursos de las autoridades, en la línea de todos los años, es decir, un rollo. Se los podían haber pasado a Eduardo Aldán y, con la velocidad a la que habla, habrían durado la mitad o un tercio. Menos mal que en la fila de atrás tenía al cantante de Brandauer y a David Lozano soltando perlas divertidas.

La Princesa entregó los premios a Arlet Hinojosa (en la imagen), a Begoña Oro (que pareció que se metía en un jardín cuando empezó a decir que la princesa no podía hacer lo que quería en la vida, pero lo arregló enseguida con mucho amor) y a Daniel Nesquens ("en esta época de chips").
Se realizó un homenaje al director de publicaciones de SM (y showman en las galas) José Luis Cortés por su jubilación, y se dijo que se entregaba la Placa de plata a Laura Gallego por los 100.000 ejemplares vendidos de La leyenda del Rey Errante, pero nadie lo vio. Al parecer fue por falta de tiempo. A muchos nos pareció mal la duración interminable de algunos discursos y que no hubiese unos minutos para entregarle la placa en condiciones y que posase como todos en la foto de familia.

Al terminar lo formal, pasamos al cóctel, los aperitivos y las fuentes de chocolate blanco y negro (yo soy más del segundo). Me encantó poder charlar un rato, más o menos largo, con escritores como Laura Gallego, Fernando Lalana, Jordi Sierra i Fabra, Espido Freire, Concha López Narváez, José Morán, Javier Ruescas, Santiago García-Clairac, Elvira Menéndez, y con ilustradores como Paz Rodero, Marcelo Pérez y Puño.
También estuve con Alfredo Gómez Cerdá, pero con él había hablado hacía menos tiempo. Jeje.
Estuve también con gente de la editorial: Elena, Marta, Xohana, Berta… hablando de un montón de temas: el oficio de traductor, la aplicación para el iPad con los libros premiados y material extra (por solo 2,99 €), una buena noticia muellil que cuando tenga confirmada diré. A la persona que más me alegró encontrarme fue a Elsa.
Un buen rato pasé también con Carmen Fenández Etreros y Jara Santamaría (Librolandia-Culturamas) y con los redactores del medio más numerosamente representado: El templo de las mil puertas; estaban los tres que en su día fueron reporteros 2.0: El cronista de Salem, Nerea Marco y Javier Ruescas (que el 5 de abril sacará la tercera entrega de Cuentos de Bereth: Los versos del destino), y además Carlota Echevarría, ah, y también Uyulala. Me encantó saludar a Alejandro.
También conocí a Arlet Hinojosa y a la que le cedió la corona del Premio JSIF, Lorena Moreno.
A la salida nos regalaron los ejemplares de los ganadores, que tienen una pinta estupenda.
Fotos de mi móvil y de Casa Real
22 marzo 2011
33º Premios SM 2011: Barco de Vapor y Gran Angular

Pleno de zaragozanos.
Barco de Vapor
Mi vecino de abajo, de Daniel Nesquens
Gran Angular
Pomelo y Limón, de Begoña Oro
(Os juro que cuando escribí el tema de ayer, no sabía que había ganado).
Esta noche, la entrega, a la que acudirá SAR Doña Letizia.
21 marzo 2011
Begoña Oro estrena web y blog
A través del blog de Antón Castro, me entero de que la zaragozana Begoña Oro Pradera ha estrenado web y blog (El blog de la Oro). Un retrato hecho por Elisa Arguilé preside ambos espacios, aunque la sonrisa y el guiño de la web son de Begoña.Aunque nos vemos de año en año (literalmente), siempre es muy agradable encontrarme con esta amante y currante de la literatura infantil y juvenil, que tiene en su haber importantes planes de lectura, traducciones y libros como Las sonrisas perdidas, Un asunto Top Secret o la adaptación del Don Juan Tenorio a cómic. En el apartado para cotillas (al que no puedo dejar de entrar), confiesa tener dos blogs y cuentas de facebook y twitter secretas.
15 marzo 2010
Las sonrisas perdidas. Begoña Oro y Noemí Villamuza y Alma Larroca
La sonrisa de Enrique era más contagiosa que el sarampión y los bostezos. Solo tres personas podían resistirse a ella. Pero un día Enrique se despertó sin su sonrisa. La buscó por todas partes: en casa, en la calle... Hasta que, siguiendo a una anciana, llegó al almacén de sonrisas perdidas. Allí encontró las sonrisas de las tres personas que nunca sonreían, pero no la suya. Se las va devolviendo a sus dueños, pero con la última no podrá hacerlo.Tras las primeras páginas pensaba que no me iba a sorprender la trama de la historia. Imaginaba que el protagonista perdía la sonrisa y que, tras una serie de peripecias, la recuperaba. Sin embargo, ha resultado no ser tan evidente. A medida que se acerca el final, la historia se va alejando, para bien, de la idea preconcebida, hasta llegar a un desenlace sorprendente. También me ha llamado la atención la parte en la que Enrique va buscando su sonrisa en la gente de la calle que, como en un baile, le va conduciendo hasta el almacén.
Las ilustraciones de Noemí Villamuza y Alma Larroca son una acertada mezcla de pintura, collage, fotografía... Destaca que, aunque interpretan de forma muy original y personal el texto, no chocan con él.
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