25 enero 2017

25º Premios Edebé 2017: Francisco Díaz Valladares y Ricard Ruiz Garzón


Hoy se han dado a conocer las obras ganadoras de la 25ª edición de los Premios Edebé.

En la modalidad infantil, Ricard Ruiz Garzón, con la novela La Inmortal, la conmovedora historia de una niña, Judit, de carácter tenaz y competitivo, que se convierte en toda una estratega del ajedrez y de la vida. El respeto, la paciencia y el saber ganar y perder le darán a Judit la inspiración y las ganas para luchar contra el trato injusto que recibe su rival y amigo, un misterioso maestro iraní del ajedrez.

En la modalidad juvenil, Francisco Díaz Valladares con la novela, Tras la sombra del brujo. Aunque su piel es blanca, Julen había nacido en el continente africano y nunca se había sentido extraño allí. En su viaje de regreso, descubre que no hay mayor héroe que su abuelo, un intrépido antropólogo, y la belleza de una joven Masai. Pero las injerencias de un capitalismo sin escrúpulos cambiarán la convivencia de las tribus que habitan.

Ambos libros saldrán publicados en el mes de marzo.

Francisco Díaz Valladares (izq.) y Ricard Ruiz Garzón (dcha.)
303 obras originales han participado en esta edición del 25 aniversario, 187 obras en la modalidad infantil y 116 en la modalidad juvenil, escritas en castellano (258), catalán (30), gallego (10) y vasco (5). Esta es quizás una de las principales singularidades del Premio: que originales en las cuatro lenguas optan a él en igualdad de oportunidades. A lo largo de las 24 ediciones anteriores se han galardonado 30 obras en castellano, 13 en catalán y 4 en gallego. La procedencia de las novelas ha sido muy diversa, con representación de todas las comunidades autónomas. Este año también han llegado originales procedentes de Latinoamérica.

El Premio EDEBÉ tiene una dotación económica global de 55.000 €: 30.000 euros para la obra juvenil y 25.000 euros para la infantil.

Actualizado el tema Premiados en todas las ediciones de los principales concursos de LIJ.

24 enero 2017

Chelo Perrock Sherlock Tópez Holmes


En 2013, aparecieron en el mercado dos libros en dos editoriales distintas que, aunque no iban dirigidos a la misma franja de edad, tenían algo en común: usaban la figura mítica del detective Sherlock Holmes (creado por el escritor escocés Arthur Conan Doyle) y lo convertían en un animal. Se trataba de Chelo Holmes, de Daniel Hernández Chambers, y de Sherlock Topez, de Rocío Antón y Lola Núñez, una serie de libros con pictogramas para primeros lectores. Dada la coincidencia en el año, y teniendo en cuenta que las editoriales planifican sus publicaciones con meses o años de antelación, es casi seguro que se trató de una casualidad. Como llevar el mismo vestido a una boda, pero un poco más a lo bestia.


A esos dos títulos llamativos, en este mes se le viene a sumar otro: Perrock Holmes, de Isaac Palmiola. Este ya tiene más delito (entiéndaseme) porque el escritor y, sobre todo, la editorial, debería tener conocimiento de sus predecesores. Por lo que parece, o no lo tenían o les dio igual usar un juego de palabras similar, un animal con el nombre del detective, una lupa en la portada... Seguro que las historias no tienen nada que ver, pero así de primeras no puedo evitar que me resulte muy poco original.


Con independencia de todo, les deseo mucho éxito a las tres series, y realmente es comprensible la abundancia, porque la figura del detective que residía en el 221 de Baker Street es apasionante y en torno a ella, han surgido numerosos libros, películas, series de televisión... Solo en el mundo de la LIJ he encontrado:

La serie El joven Sherlock Holmes, de Andrew Lane.
La serie El joven Sherlock Holmes, de Shane Peacock.
(estos dos también han sido muy originales)
El camino de Sherlock, de Andrea Ferrari
El cómic El juicio de Sherlock Holmes, de Leah Moore y John Reppion
Sherlock Holmes y el caso de la joya azul, de Rosa Moya e ilustraciones de Roger Olmos
La serie Sherlock, Lupin y yo, de Irene Adler (el nombre de una de las protagonistas de la serie original, y seudónimo utilizado por Alessandro Gatti)
La serie La pandilla de Sherlock Holmes, de Tim Pigott-Smith
La serie Los misterios de Echo Falls, de Peter Abrahams
Misterios, S.L., de Francesc Gisbert.
La serie Sherlock Holmes y los Irregulares de Baker Street, de Tracy Mack y Michael Citrin
La serie El joven Moriarty, de Sofía Rhei
Las aventuras de Enola Holmes (La hermana secreta de Sherlock Holmes), de Nancy Springer
Y los tres ya mencionados:
La serie Chelo Holmes
La serie Los casos de Sherlock Tópez
La serie Perrock Holmes

23 enero 2017

Premios Ala Delta y Alandar 2017: Daniel Hernández Chambers y Oriol Canosa

Hoy se han dado a conocer los Premios Edelvives de 2017.

Daniel Hernández Chambers se ha alzado con el Premio Alandar de Literatura Juvenil con su novela Miralejos (me ha servido la foto del año pasado), una novela rural, intimista y psicológica protagonizada por Julio, un niño que con 7 años recibe un curioso regalo que marcará su existencia: un catalejo (o «miralejos», como él lo llama) con el que otea el horizonte y con el que imagina que es el vigilante de Gorgos, el pueblo costero en el que veranea. Para el jurado, la novela, que «se mueve equilibradamente entre los territorios del realismo y de la fantasía, destaca por su sólida creación de atmósferas y mantiene en todo momento un elevado tono literario, sorprendiendo, además, por su final inesperado».

En la categoría infantil, el Premio Ala Delta ha sido para el escritor tarraconense Oriol Canosa por El islote de los perros, «un retrato de una ciudad cosmopolita en la que conviven pacíficamente personas de distintas razas y religiones, un crisol de idiomas y culturas». El jurado ha valorado su rica ambientación, «una maravilla que te lleva de la mano y te hace pasear por Estambul y su entorno costero».

Actualizado el tema Premiados en todas las ediciones de los principales concursos de LIJ.

12 enero 2017

Los motivos por los que Michael Ende escribía para niños y rajada de la película


Gracias a Pilar Pascual (autora de Mundo Sueño), he podido leer una increíble entrevista en El País titulada Michael Ende, la realidad de la fantasía. En ella, el autor de La historia interminable pone de manifiesto algunas influencias, no solo literarias, sino pictóricas o filosóficas, que tuvo a la hora de escribir esta obra. No cabe duda de que fue uno de los mayores fenómenos de la literatura juvenil de todos los tiempos.

Aquí una de sus respuestas, en la que casi se extraña de que le hagan algo parecido a la pregunta de El gran salto y justifica la dedicación a la literatura para niños de una forma maravillosa.
P. La heroína de Momo es una niña. Bastián es un niño de 10 años. ¿Por qué esa predilección por los héroes infantiles?

R.. Hoy día todo el mundo encuentra normal que los escritores penetren en el mundo de las cárceles, en los manicomios o en las minas de carbón. ¿Acaso hay que considerar aparte a los que escriben para el público infantil? Creo que los supuestos adultos no son tan maduros como para percibir que un cuento para niños es también para ellos. Las culturas nacionales han dejado de tener sentido. Hay que encontrar otros vínculos que unan a los hombres, y el mundo de los niños constituye precisamente una nueva comunidad. Si juntamos a tres niños (uno negro, otro asiático y otro europeo), no tendrán ningún problema para comprenderse. Lo mismo ocurre con los cuentos, ya sean africanos, gitanos, rusos o chinos: todos ellos se parecen, y puede encontrarse, con algunas variantes, el mismo cuento de Cenicienta en todos los rincones del mundo. Vea el mérito que tienen los escritores profundos.

No recordaba que hubiese sido tan beligerante contra la película, y he encontrado un vídeo que no tiene desperdicio. En menos de dos minutos se despacha a gusto. La principal crítica es que a la película le falta inspiración, mostrar el mundo de fantasía, que a su juicio «apenas supera el nivel de un club nocturno del montón».


Si quieres ver a Michael Ende, y a otros grandes escritores de LIJ, cuando era pequeño, pincha aquí.
Si quieres ver el Doodle que Google le dedicó a La historia interminable en 2016, pincha aquí.

28 diciembre 2016

La Moncloa me llama la atención por un error con Rajoy

Mariano Rajoy en la biblioteca de Fakeland
Es muy fuerte lo que me ha pasado y todavía no sé si hago bien en publicarlo. Las altas esferas del gobierno se han movido. Después de una serena reflexión, todavía no tengo claro lo que debo hacer. A lo mejor tengo que asumir mi error, pedir perdón y seguir hacia delante con la cabeza (del blog) bien alta. O a lo mejor no tengo que hacer nada. ¿Me podéis ayudar en una decisión tan complicada?


Todo empezó el 13 de diciembre, día en el que publiqué una entrada llamada Leer a los niños no da buena imagen en España. Quién sabe, quizá si lo hubiese publicado en 12 o el 14, no habría pasado nada, pero tuvo que ser el 13. En el pequeño artículo, ponía de relieve que siempre había imágenes fácilmente encontrables y reconocibles de los presidentes de EEUU leyendo o contando cuentos a niños. Les gustase o no, eran conscientes del valor de la animación a la lectura. Les gustase o no, eran fotografías o vídeos que les proporcionaban una buena imagen y, por añadidura, votos, que es el alimento de los políticos.

Sin embargo, había hecho la prueba con los presidentes de España y no había encontrado fotos de ninguno. Decía que quizá existiesen pero que, al contrario que en el país norteamericano, no se podían encontrar fácilmente ni estaban en el imaginario colectivo.

Pues bien, hace cinco días recibí un correo electrónico del jefe de comunicación de la Moncloa: Don Eloy Umbro Mista. En él se me instaba a rectificar ipso «pacto» la información que había dado y a entonar un «meo» culpa. Para mostrarme a las claras lo equivocado que estaba, me ha proporcionado diverso material audiovisual. Parece evidente que Mariano Rajoy no solo cuenta cuentos a los niños por obligación, para mejorar su imagen, sino que lo hace con pasión, vehemencia y muy buen ánimo.

Rajoy representando "Donde viven los monstruos" en el White House´s Ocent Garden
(Jardín Ocent de la Casa Blanca), al que fue invitado por Obama cuando conoció sus dotes
Rajoy recitando poesías de Gloria Fuertes ante una delegación de la embajada de Japón
Y a los incrédulos que piensan que estas imágenes son burdos montajes les diré que al principio yo también lo pensé. Sin embargo, junto con las imágenes me dieron acceso a una gran cantidad de grabaciones de sonido y vídeo en las que se oye y ve claramente al presidente contando historias. He de decir que es un narrador todoterreno, toca con gran solvencia cualquier género y estilo. Sin embargo, después de escuchar horas y horas de material, he podido detectar que con el que se encuentra más a gusto es con el género del absurdo, es un maestro del nonsense. Todavía resuena en mis oídos su reinterpretación de la obra de Maurice Sendak: «los monstruos son muy monstruos y mucho monstruos», o aquella aclamada y aplaudida fábula sobre la democracia y la tiranía que recojo a continuación:



Por tanto, ante la abrumadora avalancha de pruebas, no me queda otra que pedir perdón y rectificar mi artículo.

Pero hoy no... ¡mañana!

Me he sentido igual de estupefacto que ahora en ocasiones anteriores.

22 diciembre 2016

Los ilustradores nos felicitan las fiestas

Como viene siendo habitual por estas fechas, los ilustradores de literatura infantil y juvenil nos alegran con su arte, su originalidad, sus buenos deseos o su incitación a la reflexión. Siempre es de agradecer que los artistas pertenecientes a un sector en el que es tan difícil sobrevivir, como indicaban las cifras de la encuesta de APIM - Ud. está aquí, dediquen algo de su tiempo a regalarnos color. Muchas gracias. Me encantáis.

Javier Jaén

Blanca BK

Carme Solé Vendrell

Susana Rosique

Eric Carle

Francesc Rovira

Gusti

José Luis Navarro

Marcelo Pérez

Maria Espluga

Materia Dispersa

Miguel Tanco

Susana Rosique

Teresa Coll Sanmartín

Tesa González

13 diciembre 2016

Leer a los niños no da buena imagen en España


Iba a publicar una entrada con el falso libro infantil de Donald Trump que le hicieron hace un año en el programa de Jimmy Kimmel, Winners aren´t losers (Los ganadores no son perdedores), pero me he liado. Además de que no es un tema actual, me ha sugerido otro más inquietante.

Al ver la imagen de Trump con estos niños, después de intentar descifrar sin éxito si está leyendo, durmiendo o levantando la mano para pedirse primer, me he dado cuenta de que fácilmente me venían a la cabeza imágenes similares de sus antecesores. No hay presidente de Estados Unidos sin su foto o vídeo, no ya rodeado de niños, sino contando o leyendo cuentos a niños. Barack Obama sale en muchas. Su libro infantil favorito debe de ser Where the wild things are (Donde viven los monstruos), de Maurice Sendak.



George W. Bush estaba precisamente en un colegio, junto a un cartel que rezaba Reading makes a country great (Leer hace grande a un país), justo cuando le comunicaron que un avión acababa de colisionar con una de las torres gemelas, el 11-S. Bill Clinton, George Bush padre... son fotos fáciles de encontrar.


Animado por esto, me propuse a hacer lo propio con los presidentes de España: Rajoy, Zapatero, Aznar, Felipe, Suárez. No puedo decir que no exista el material, es posible que sí, pero yo no he sido capaz de encontrar nada con la misma facilidad que con los anteriores. Deduzco que consideran que una imagen así no les aporta votos ni mejora su imagen pública. Me da bastante pena. En la Casa Real ocurre algo curioso. Es Doña Letizia la encargada de acudir a todos los actos relacionados con literatura infantil y juvenil. Quizá porque un «hombre de estado» no debe preocuparse por esas cosas.

Estoy seguro de que algunos presidentes de EEUU no tienen ningún interés en fomentar la lectura infantil, pero es un acto que tienen que hacer. Y eso ya tiene importancia. Tampoco les gustará reunirse con determinados mandatarios u organizaciones, pero es su obligación. Ya sea por obligación o por vocación, bienvenido sea.

Con este tema, como casi siempre, intento denunciar lo que no me gusta, aunque sea propio, y aplaudir lo que sí, aunque sea ajeno. Pero todo con buenas formas, sin entrar en la trinchera.