27 junio 2009

La cosecha de Samhein, José Antonio Cotrina

Cada año, en la noche de Todos los Santos, varios niños son arrancados de sus casas y de sus vidas, bajo falsas promesas de gloria, magia y aventuras. Tras ellos no dejan absolutamente nada: su recuerdo se borra de las mentes de todas las personas que los conocieron, y se elimina todo testimonio de que alguna vez existieron. De un plumazo, estos niños se quedan sin pasado y sin presente, y prácticamente sin futuro: su única esperanza es sobrevivir a la siniestra, ruinosa y despiadada ciudad de Rocavarancolia, hogar de toda una caterva de monstruos variopintos, hasta que salga la Luna Roja. Si uno solo de ellos lo consigue, el reino estará salvado. El problema es que, hasta el momento, no ha habido suerte... para nadie. Pero este año la Cosecha de Samhein parece prometedora. Son doce niños, un grupo numeroso. Quizá alguno de ellos llegue a ver salir la Luna Roja sobre Rocavarancolia... pero ¿qué pueden hacer unos niños contra una ciudad decidida a destruirlos?
La Cosecha de Samhein es el primer volumen de la trilogía El Ciclo de la Luna Roja, de José Antonio Cotrina, y un libro que vale la pena leer. No sólo está muy bien escrito, sino que además el mundo que retrata es original y con personalidad propia, y los personajes, pese a ser tantos, están llenos de matices. Por un lado tenemos a los doce niños, cada uno de una procedencia y con un carácter diferente y, si bien es cierto que alguno de ellos queda un poco más desdibujado, en general están bien presentados, teniendo en cuenta la dificultad que supone tener un grupo de personajes tan numeroso. Y por el otro, y éste es, a mi entender, el mejor acierto de la novela, está el Consejo de Rocavarancolia, todo un abanico de monstruos, algunos terribles, otros con un corazoncito bajo su espantosa apariencia, pero todos ellos, con sus luces y sus sombras, son singulares y muy atractivos, hasta el punto de que, a veces, casi parecen más protagonistas que los propios niños. La Cosecha de Samhein es sólo un planteamiento: un punto de partida, presentación de un mundo y unos personajes e, incluso, las primeras bajas dentro del grupo. Se nota que es un comienzo, que la historia no termina; no tiene un arco argumental que se cierre en este primer volumen, y esto probablemente se debe al hecho de que su autor concibió la trilogía como un libro único que luego se dividió por motivos editoriales. Sin embargo, como presentación deja buen sabor de boca y con ganas de más. Esperemos que el segundo volumen no tarde en llegar.

4 comentarios:

  1. Tiene buena pinta :-) Aunque el nombre de la ciudad de los monstruos me resulta un poco difícil de pronunciar, ¿de dónde lo sacaría el autor?
    Me parece curioso que en España se hable de Samhein.
    Un saludo,
    Tanakil.

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  2. Hacía tiempo que no sabía de José Antonio Cotrina. Desde La casa de la colina negra. Gracias por la recomendación, Uschtu.

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  3. Rocavarancolía: Cotrina cuenta que el nombre lo soñó (en concreto una frase con ese nombre).

    ;)

    La novela está muy bien. Es juvenil pero muy oscura. A mí también me gustó más el Consejo que los niños. (¡Será la edad!) ;)

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  4. Ya que paso por aquí. :)

    La novela que surgió de un sueño fue "La casa de la Colina Negra", querida anónima, creo que lo comenté en la presentación de Badajoz y a lo mejor te lié.

    El nombre de la ciudad fue un puntazo de inspiración mientras escribía. En determinado momento un personaje se presentaba a otro con un: "Me llamo Denéstor Tul, demiurgo de Rocavarancolia y custodio de Altabajatorre". No hubo pensamiento consciente mientras escribía esa frase, salió todo así, de golpe. El nombre me gustó aún a pesar de ser más raro que un perro verde, y me lo quedé. :)

    ¡Y gracias por la reseña!

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