Llevaba tiempo esperando este momento. SM creó hace unos años una colección particular de algunos autores escogidos. La llamaron Los libros de..., y cada libro incluye contenido adicional al propio libro hecho por el mismo autor: biografía, entrevistas, pelis y música relacionados, etc.La casa de verano salió en 1983. Fue 2ª en el Premio Gran Angular (cuando había segundos premios), y se incluyó en la lista de honor de la CCEI. En aquella época Alfredo Gómez Cerdá era prácticamente desconocido en el mundo de la literatura infantil y juvenil. Desde entonces, el libro nunca ha dejado de venderse y ahora lo acaban de sacar en la colección Los libros de Alfredo.
No voy a hacer una reseña del libro, os voy a aportar algo mejor: las preguntas que le he hecho para la entrevista que aparece al final del libro. Con ellas entenderéis lo que para mí supone este libro.
Quince millones de ilusiones
Por Jorge Gómez Soto
Conozco a Alfredo Gómez Cerdá desde hace muuucho tiempo, exactamente desde que nací. Es posible que alguien haya leído tantos libros suyos como yo; pero más, imposible. Nos vemos todas las semanas que no está de viaje. Está como loco con mi hijo...
Y ya no daré más pistas. Bueno sí, una más, su primer apellido y el mío coinciden. Y aunque se trata de un apellido muy común, algo significa.
Efectivamente, Alfredo Gómez Cerdá es mi padre.
Como sabe que La casa de verano es uno de mis libros favoritos (no sólo entre los suyos, sino entre los de todos los autores), me propuso que le hiciese la entrevista para esta edición especial, a lo que me negué en rotundo. Sí, sí y sí.
Doy mi palabra de que todo lo que voy a preguntarle son cosas que desconozco, y estoy seguro de que sus respuestas me interesarán a mí tanto como a los lectores.
Aunque no se pueda decir que lo que cuenta el libro ocurrió tal cual, sí está basado en hechos reales: tuviste un amigo llamado Carlos, con el que compartías el gusto por la literatura, que falleció a los dieciséis años, participaste en talleres de teatro, etc. ¿Es el libro en el que más te has implicado emocionalmente?
(...)
Viendo la cantidad de libros que has escrito (te acercas a la centena), está claro que has encontrado tu “casa de verano”.
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No es un libro fácil para un lector inexperto. Tiene tres voces: Tomás, Julia y el narrador, y la acción se alterna en dos periodos de tiempo: cuando los protagonistas tienen quince años, y cuando tienen treinta. ¿Has notado dificultad en algunos lectores?
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Por contra, conozco a varios lectores más curtidos, con inquietudes literarias, para los que La casa de verano es casi una obsesión a la que tienen que volver cada cierto tiempo. ¿Qué sientes cuando alguien te dice que La casa de verano es un género en sí mismo o que si algún día va al psicólogo, tendrá que hablarle de ese libro?
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Aunque no quiero entrar en diseccionar el libro y preguntarte por todo lo que es real y lo que no, sí me gustaría saber, por mera curiosidad, algunas cosas.
¿Conociste a alguien (Nico) que cazase lagartos y los vendiese?
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¿Has estado alguna vez detenido?
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¿Escribisteis Carlos y tú poemas a (o inspirados por) alguna chica? Tengo que decir que me encantan los que aparecen en el libro: "Ignoro todo. En la noche / vuelvo a descubrir tus ojos, / entreveo tu luz..."
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¿Cuánto hace que no escribes una poesía?
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Sé que el itinerario que describes hacia el lago Wörther lo hiciste en realidad, entre otras cosas porque yo iba en ese viaje, aunque era tan pequeño que solo recuerdo la casa de hielo bajo el glaciar del Mont Blanc. ¿Ibas con la idea de llegar a la casa de verano de Johannes Brahms? ¿Existe realmente esa casa?
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Si es así, ¿habías hablado de ella con Carlos alguna vez o es algo que incorporaste a la historia a posteriori?
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Me consta que sueles hacer una especie de resumen o esquema previo a la hora de escribir una novela, pero tengo la impresión de que con este libro no fue así, ¿me equivoco?
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Cada vez que leo La casa de verano, sin excepción, acabo llorando. ¿Tienes constancia de que esto le suceda a otros lectores o es simplemente que a mí me llega de un modo especial por saber que es algo que le ocurrió a mi padre?
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Las primeras veces que leí el libro, influido por esa idea tan extendida hoy en día de que hay que rematar las historias con la "sorpresa final", pensé que no deberías haber dicho desde el principio que moría Carlos. Ahora pienso que el verdadero mérito es conmover a pesar de saberlo de antemano. ¿Te planteaste alguna vez no desvelarlo hasta el final o surgió así?
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¿Piensas a menudo en la muerte?
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A veces tengo la impresión de que al escribir La casa de verano me “condenaste” a ser escritor.
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La última frase del libro, memorable, es aquella con la que Tomás quería empezar un libro que hablase de ellos: "Hace mucho tiempo, Carlos y yo teníamos quince años y quince millones de ilusiones". ¿Cuántas te quedan?
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Larga vida a La casa de verano.









