28 febrero 2011

Un cabrón y muchos inocentes

En El País (a través de mi amiga Irene) leo la noticia de una estafa.

"Embaucó a miles de padres que tenían la ilusión de publicar los cuentos de sus hijos. Ellos les enviaban los textos para el concurso Jóvenes escritores y él les prometía seleccionar los mejores y publicarlos en un libro. Los padres pagaban por adelantado pero del libro nunca más se supo. El presunto autor del timo es I. R. W., de nacionalidad británica, que ha sido detenido en Málaga por la Guardia Civil, acusado de un delito de estafa continuada que afecta a más de 9.100 personas y que le habría reportado unos beneficios de más de 160.000 euros. Más de 1.000 afectados lo denunciaron.
El detenido llevaba a cabo la estafa a través de una empresa dedicada a organizar concursos de relatos breves, para alumnos de colegios en toda España. Empleaba la web www.jovenesescritores.com y la editorial del mismo nombre. Los escritos de los aspirantes se enviaban a la web, luego eran seleccionados para ser publicados en un libro. Más tarde ofertaban el volumen a los padres, pero una vez pagado, nunca llegaron a recibirlo."


El estafador tenía pensado ampliar su "negocio" a otros países y dar el gran salto al público adulto.

Siempre que me preguntan sobre estas pseudoeditoriales, timoconcursos, etc. digo lo mismo: NUNCA PAGUES POR PUBLICAR. Es como si tuvieses que pagar por trabajar.
Si quieres ver un libro tuyo publicado y no consigues que te paguen por él, tienes la opción de publicarlo en alguno de los sitios del tipo "háztelo tú mismo". Yo voy a recomendar uno porque conozco a su creador y os puedo asegurar que no es ningún timo, que si compras un libro, te llega. Se trata de Bubok.

2 comentarios:

  1. Dios mío. No sé qué se puede tener en la cabeza para estafar así a la gente, jugando encima con la ilusión de los niños.

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  2. Jugaba con su ilusión muy bien, por cierto.
    Les vendía la moto de que si eran seleccionados por su calidad aparecerían en el libro. Me imagino a los padres, cuando se enteraban de que su hijo estaba entre LOS ELEGIDOS. ¡Cómo vamos a cortar su ilusión y su incipiente carrera literaria! Qué más da lo que cueste, que vea su nombre en el libro.
    Pues eso, un jeta.

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