07 febrero 2011

Peros

El salón do Cómic de Cangas do Morrazo, la compra de libros de literatura infantil y juvenil, el pago por el diseño y la organización a un dibujante madrileño... rifirrafe "lijero" en Cangas.

Estoy de acuerdo con la gran mayoría de las cosas que dice en esta entrevista Edna López, la reciente ganadora del premio Edebé de literatura infantil, y me llama mucho la atención su afición de cazatesoros. Pero me chirría que diga: "no leo literatura infantil", y que después hable de la tendencia actual de la literatura infantil.

De nuevo un interesantísimo artículo sobre Michael Ende en el que podía haberse ahorrado mandar al ostracismo la literatura infantil.

3 comentarios:

  1. Sin embargo en ese artículo que citas veo que el autor ningunea, quizá conscientemente, la literatura infantil, al señalar que lo peor que le puede haber pasado a Ende es que lo califiquen de autor de LIJ. Ése es el principal problema: la de gente que opina que la LIJ es inferior a la literatura para adultos. Hay muchos autores de LIJ que se apresuran a aclarar que su obra "también la pueden leer los mayores". ¿Y qué si no fuera así? ¿Qué hay de malo en que un libro lo lean sólo niños y/o jóvenes? ¿Acaso no son también lectores, no son personas? ¿Acaso no tienen también derecho a leer? En otros países no pasa esto: en otros países, a los autores de LIJ se los valora igual que a los de literatura para adultos. Y no porque escriban una LIj "que también pueden leer los mayores", sino porque son conscientes de lo importantísimo que es el hecho de que los niños lean. Un buen libro infantil, incluso aunque solo guste a los niños y no a los adultos, ya está cumpliendo una función importantísima: está haciendo disfrutar a un lector. La edad de dicho lector es irrelevante: es un lector, sin más. Y eso lo convierte en un buen libro. Sin más.
    Lo de "hacer que los niños lean" va en ambas direcciones. A menudo los adultos aconsejamos a los niños las lecturas que creemos que no se deben perder. Pero también deberíamos estar abiertos a dejarnos aconsejar por ellos y leer los libros que a ellos les entusiasman y no ningunearlos sólo porque nos los haya recomendado un niño. Es un lector. Tiene derecho a leer, a emocionarse con un libro y a compartir sus lecturas con sus padres, de la misma manera que nosotros queremos que ellos lean los libros que a nosotros nos gustan. Infantil o no, si un libro despierta emociones en un niño, merece la pena leerlo. A cualquier edad.
    Por eso me sorprende que todavía haya tantos autores de LIJ que admitan sin rubores que ellos no leen LIJ. La escritura nace del entusiasmo por lo leído y del afán de emular a nuestros autores favoritos. Si alguien escribe LIJ sin leer LIJ, sólo se me ocurre que lo haga porque le parece más fácil o simplona, porque pueda pensar que escribiendo un cuento infantil de 30 páginas tiene más posibilidades de ganar un premio literario que escribiendo una novela para adultos de 300. Y con esa actitud, mal vamos. (Tengo curiosidad por saber cuál habría sido el resultado del certamen si el jurado hubiera estado compuesto por niños).

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  2. Me uno a la ovación.
    En un corto espacio de tiempo leí la entrevista de la ganadora del premio de literatura infantil que no lee literatura infantil (no es la única, por cierto) y el artículo sobre Michael Ende en el se llamaba "gilipollas sin corazón" a los que lanzaban al Ende a lo que debe considerar como el estercolero de la literatura. Me temo que estamos ante otro (también hay muchos) que critica la lij sin leerla.

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