
Joaquín Pertierra fue un ilustrador de los años 50, 60 y 70, descubierto por el ilustrador actual
Javier Olivares a través de una curiosa investigación que puedes seguir
aquí. A su vez,
Fernando Marías, ha encontrado material en la vida de su hijo, Juan Pertierra, para escribir una novela.
Padre e hijo atesoraban el don de escuchar el silencio, lo que les permitía descubrimientos prodigiosos. Muerto su padre, y abandonado por el silencio, Juan se encuentra desorientado. Un día, recibe la visita de su vecina Liza, desesperada porque su hija desaparece de vez en cuando y realiza extraños dibujos. Cuando Juan los ve, se queda a cuadros. En todos aparece un señor con un "gran tenedor" junto a la que reconoce como la vieja casa de piedra, una casa de su padre (y ahora suya) en la que pasó gran parte de su infancia.
Ese será el comienzo de una aventura en todos los sentidos.
A medida que avanza el libro vamos conociendo cómo fue la trágica historia de su padre mediante un precioso cómic que le dejó a su hijo (tiene un guiño a
Zara y el librero de Bagdad), la de Liza y Lisa, su hija, cuya mano, movida por no se sabe quién, dibujará y dibujará hasta el final de la novela, y casi con cada dibujo nos trastocará el punto de vista sobre algunos sucesos del libro que creíamos tener claros.
De nuevo una historia cautivadora y compleja, con personajes "fieramente humanos" que necesitan encontrarse para salvarse y para salvar algún alma.
Agradezco a Elsa el entusiasmo que puso al recomendarme este libro. Tenías razón.

Y al margen de lo literario, quería compartir el debate interno que me ha suscitado la portada. Antes de leer el libro, me parecía poco atractiva. Sin embargo, cuando llegué al punto en el que Teresa (la mujer de Joaquín) empieza a pintar un cuadro crucial en la historia, descubrí que la portada era el mismo lienzo en el que ella pintaba, bañado por la luz que dejaba pasar la ventana redonda de la casa de piedra. Me encantó y no me podía parecer más adecuada a este libro (ni más transmedia).
Pero dudo sobre lo siguiente: ¿portada o título llamativos aunque no ilustren bien el libro; o no tan llamativos, pero que queden como un guante a la historia?