18 noviembre 2011

Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011: Maite Carranza, por Paraules emmetzinades (Palabras envenenadas)

Tengo que reconocerlo: Me equivoqué. Allá por marzo, en la reseña de Palabras envenenadas me atreví a decir:

«Un libro tan duro como recomendable, que fue merecedor del Premio Edebé 2010 y del que (lo que voy a decir es de una osadía que quizá no debería tener) me gustaría volver a hablar en octubre.»

Efectivamente, me equivoqué. Pero de mes, no de libro.
Maite Carranza (Barcelona, 1958) ha obtenido hoy el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011 por su obra escrita en catalán Paraules emmetzinades (Palabras envenenadas) (Edebé)

Este galardón, dotado con 20.000 euros y que concede anualmente el Ministerio de Cultura, pretende distinguir una obra de autor español escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y publicada en España durante el año anterior.

El libro ya había resultado ganador del Premio Edebé 2010 y fue reconocido en los White Ravens 2011.

Ver nota del Ministerio de Cultura

16 noviembre 2011

Como casi todos los años, aunque un poco antes

Como casi todos los años, el programa Página 2 ha realizado un especial sobre la LIJ llamado Concienciados con la literatura infantil, que emitió ayer a una hora no muy infantil. En él aparecen, entre otros, José Antonio Marina hablando de motivación, Laura Gallego hablando de Donde los árboles cantan y Arturo Padilla, ganador del I Premio Jordi Sierra i Fabra.

09 noviembre 2011

XXXI Premio Destino Infantil Apel·les Mestres 2011: ¡EEEEEEEH!, de Hernán Goñi y Marcelo Pérez

¡EEEEEEEH!, con texto de Hernán Goñi e ilustraciones de Marcelo Pérez (2), es la obra ganadora de la 31 edición del Premio Destino–Apel·les Mestres de literatura ilustrada, que se otorga cada año a las mejores propuestas en literatura infantil ilustrada.
El jurado de la última edición ha acordado por mayoría otorgar el premio a la obra ¡EEEEEEEH!. Una vez hecho público el ganador, Destino Infantil & Juvenil publicará la obra ganadora el próximo mes de febrero.

Ambos, junto con Florencia Bianchi, ya ganaron este mismo premio en 2007 con Este sueño no es mío (al que pertenece la ilustración de abajo). Me alegro mucho, sobre todo por Marcelo, un gran ilustrador.

08 noviembre 2011

Premio Nacional de Cómic 2011: Plaza Elíptica, de Santiago Valenzuela

Según la nota del Ministerio de Cultura, Santiago Valenzuela ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional del Cómic 2011 por su obra Plaza Elíptica, pertenecient a la Saga del Capitán Torrezno. El premio tiene como objeto distinguir la mejor obra de esta especialidad publicada en cualquiera de las lenguas del Estado durante el año 2010.

Santiago Valenzuela (San Sebastián, 1971) es Licenciado en la especialidad de grabado por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense, ha trabajado como ilustrador para medios de comunicación, empresas de publicidad y de diseño, y publica dibujos en El País Semanal, aunque dedica la mayor parte de su tiempo a la historieta. Su personaje más conocido es el protagonista de la saga del Capitán Torrezno de la que se han publicado varios volúmenes: Horizontes lejanos, Escala real, Limbo sin fin, Extramuros, Capital de provincias del dolor, Los años oscuros y Plaza Elíptica.

07 noviembre 2011

El bombero de Lilliputia. Fred Bernard y François Roca

Henry McQueen dejó de crecer a los seis años. Su padre, un importante político, se avergonzaba de él. Y más cuando, por un accidente, incendió su casa. Eligieron a su padre alcalde de Nueva York y la cosa empeoró: apenas le veían y no podían ir a su parque de atraccciones favorito: Dreamland, donde acababan de inaugurar Lilliputia, una ciudad para enanos. Cuando Henry se marchó allí con su maleta, ningún miembro de su familia dijo nada. Se le ocurrió crear la compañía de minibomberos y todos los días hacían un espectáculo para los visitantes en el que salvaban a Nadja. Pero un día, el espectáculo se volverá demasiado real.

Fred Bernard (texto) y François Roca (ilustraciones) presentan un álbum de grandes dimensiones, de esos que necesitan un hueco especial en la estantería. Me gusta esta historia de superación, y más sus ilustraciones, monumentales, deslumbrantes. Son tan grandes que, más que verlas, hay que recorrerlas.