27 febrero 2007

Care Santos, finalista del Premio Primavera

Antes de nada, un saludo a las dos que flanquean a Care en la foto ;-)

Aunque la noticia es que Nativel Preciado ha ganado la XI edición del premio Primavera de Novela con Camino de hierro, para este blog lo reseñable es que la finalista de este certamen, convocado por la Editorial Espasa Calpe y Ámbito Cultural El Corte Inglés, ha sido la autora Care Santos quien sitúa una historia victoriana de fantasmas en pleno siglo XXI en su obra La muerte de Venus.
Care Santos declaró que La muerte de Venus es una historia de fantasmas 'inteligentes' con cierto aire 'victoriano' que auna la época romana y la actualidad. 'Los temores van siempre con nosotros a lo largo de toda la historia y siempre hemos temido a las mismas cosas', alegó la autora para justificar el argumento fantasmagórico de esta obra, premiada con 30.000 euros.
Santos, quien ha publicado una treintena de títulos entre novelas, libros de relatos, y novelas breves dirigidas a lectores jóvenes, reconoció que aunque las historias de fantasmas son poco habituales en los escaparates de las librerías, le apetecía recuperar a estos seres sobrenaturales.
El jurado del XI Premio Primavera estuvo presidido por Ana María Matute, y compuesto por Antonio Soler, Ángel Basanta, Ramón Pernas, Pilar Cortés y Miryam Galaz, como secretaria sin voto. Pernas anunció que las novelas ganadores se presentarán públicamente el próximo 12 de abril.

Fuente: Terra Actualidad

Ver vídeo del fallo.

Este tema tiene que ver con:
Encuentros online de la Asociación de Prensa Juvenil
Los ojos del lobo. Care Santos

23 febrero 2007

Teo Puebla

Esta semana me he enterado de que mi admirado Teo Puebla (Premio Nacional de Ilustración en 1982) ha estrenado web: www.teopuebla.com.
Se ha centrado más en su faceta de pintor que en la de ilustrador, aunque se puede ver el gran currículum que tiene en ambas.
La web te pasea por el museo de La Celestina (una maravilla que se puede visitar en La Puebla de Montalbán, pueblo en el que nacieron Fernando de Rojas y creo que él mismo), por su colección de retratos de enorme dimensión (todos de gente que falleció por defender sus ideas), por sus figuras (inquietantes, turbias...), y por sus estampas taurinas.
En fin, queda recomendada la web de este pedazo de artista al que, además de admiración, tengo un cariño especial.

22 febrero 2007

Tocando los huevos

En E.E.U.U. retiran un exitoso libro infantil (después de esta polémica, más exitoso aún) de muchas bibliotecas, librerías y escuelas porque incluye la palabra "escroto" (scrotum).
Manda huevos.
El término de la discordia aparece en la primera página del texto, que está dirigido a chicos de entre 10 y 12 años y el mes pasado obtuvo un importante premio de literatura infantil de ese país. Muchos docentes y padres creen que la autora "no pensó en los niños" al escribirlo.
Lo que hay que oír.
El libro se titula The Higher Power of Lucky (algo así como El gran poder de Lucky) y cuenta la historia de la pequeña huérfana Lucky Trimble, que vive en una pequeña aldea de 43 habitantes. En el comienzo, escucha a través de un agujero en la pared (¿la palabra "agujero" no la han censurado?) cómo alguien cuenta que una serpiente de cascabel mordió a su perro en el escroto.
Ahora, la polémica gira en torno a si es correcto que un libro dirigido a niños de esas edades incluya esa palabra.
¿Pero qué polémica es esa? Es tan absurda como la del pezón de Janet Jackson.
The Higher Power of Lucky fue publicado en noviembre y a fines de enero recibió el premio Newbery Medal, uno de los más prestigioso para libros infantiles en Estados Unidos. La presidenta del jurado que premió el libro, Pat Scales, dijo que los críticos "no han leído el libro", y tratan de ejercer la censura: "Hacen exactamente lo que un censor: resaltar determinadas palabras".

Me parece lamentable, absurdo, hipócrita... Sólo espero (aunque esto no lo sabremos) que no sea algo propiciado por la propia editorial para convertir el libro en un best-seller.

Fuentes: 20 minutos y Clarín.

21 febrero 2007

Fernando Marías en el Comenta-Cuentos de Anika

Fernando Marías, un importante escritor y guionista de cine que tiene varios libros juveniles, y que el año pasado obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Cielo abajo, ha participado en el Comenta-Cuentos de Ciberanika con el relato Las mujeres de la casa.
Se puede comentar el relato y es muy posible que el propio Fernando se pase por la Sala de Lectura e intercambie impresiones con los lectores.

Este tema tiene que ver con:
Eloy M. Cebrián en el Comenta-Cuentos
Laura Gallego en el Comenta-cuentos de Anika
Comenta-cuentos
César Mallorquí, Santiago García-Clairac, Fernando Marías y Xosé Neira Cruz, en La mar de libros
Fernando Marías. Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil

20 febrero 2007

Tiempo de emperadores desnudos, de Arturo Pérez Reverte

Extracto el interesante artículo de Arturo Pérez Reverte en XLSemanal de ABC, que además incluye en el mismo número un extenso reportaje sobre Tolkien: El Hobbit cumple 70 años.

"Es una lástima que a los niños de ahora no les demos a leer con más frecuencia aquellos viejos y extraordinarios cuentos clásicos de Andersen, Perrault o los hermanos Grimm, en vez de tanta imbecilidad cibertelevisiva o de esos relatos políticamente correctos, insultos descarados a la inteligencia infantil, del tipo el pirata Chapapata y la gallina Cucufata, Wolfi el lobo bueno y generoso, la habichuela Noelia y cosas así, con los que algunos profesores y padres se tragan el camelo de que los niños leen y lo que leen les aprovecha.

Frente a tanta chorrada vacía de contenido, historias de toda la vida, hermosas y duras al mismo tiempo como pueden serlo El patito feo o La niña de las cerillas, y sobre todo El soldadito de plomo con su trágico relato de amor, envidia, heroísmo, dignidad y muerte –el cuento que a algunos más nos hizo llorar de niños–, son extraordinarias introducciones para que las criaturas se vayan familiarizando con la vida y sus circunstancias. Para que se vacunen, vaya. O empiecen a hacerlo. Y me refiero a la vida de verdad: la vida real.

Uno de esos cuentos, por ejemplo, El traje nuevo del emperador, es una extraordinaria lección para interpretar el presente y prevenir el futuro (...) En realidad, el cuento del genial Andersen es para niños sólo en apariencia, pues contiene la mejor parábola sobre lo políticamente correcto que he leído nunca: el mejor y más afinado diagnóstico sobre la estupidez, la mentira y la infamia gregaria del mundo cobarde en que vivimos. (...)

Supongo que recuerdan el asunto. Dos pícaros redomados convencen al emperador de que pueden tejerle un traje con una tela maravillosa, que sólo verán los inteligentes, pero que para los tontos será absolutamente invisible. Durante la confección, los ministros y personalidades que asisten al evento no ven la tela, por supuesto, pues tal tela no existe; pero para que nadie los tome por tontos fingen admirarla como algo exquisito y de confección soberbia. El propio emperador, que tampoco es capaz de ver tela ninguna ni por el forro –«¿Seré idiota, o es que no sirvo para emperador?», se pregunta–, permite que le hagan pruebas con toda candidez; y mientras los dos estafadores hacen el paripé de probarle esto y coserle aquello, el muy hipócrita admira ante el espejo las supuestas vestiduras, alabándolas con entusiasmo, y recompensa generosamente a los sastres chungos. Por fin, el día del estreno del traje nuevo, el emperata sale a la calle en solemne procesión, llevándole la cola los cortesanos y pelotilleros de plantilla; y todos los súbditos, faltaría más, por aquello de qué dirán y el no vayan a creer que yo, etcétera, se deshacen en elogios y alabanzas del traje, poniéndolo de sublime para arriba, sin que nadie se atreva a reconocer que no ve un carajo. Hasta que, por fin, un niño inocente –en ese tiempo aún quedaban algunos– se parte de risa y grita que el emperador va desnudo. (...) Pero lo más ilustrativo del cuento viene luego: cuando el emperador, que cae en la cuenta, al fin, de que ha estado haciendo el panoli, y que su estupidez de juzgado de guardia no se manifiesta en no ver el traje, sino precisamente en pretender verlo, decide que ya no puede volverse atrás, así que piensa: «Pase lo que pase, hay que aguantar hasta el fin». E, impertérrito, sigue su camino con paso majestuoso, aún más altivo que antes, tieso como un don Tancredo y desnudo como la madre que lo parió. O más. Y mientras, a su espalda, los ministros, chambelanes y cortesanos, fieles a su puerco oficio, siguen detrás, obedientes, sosteniéndole con todo respeto una cola que no existe.