21 marzo 2012

Cadena de preguntas: Mariasun Landa a Gonzalo Moure

Este tema forma parte de Cadena de preguntas

Mariasun Landa a Gonzalo Moure

¿Sigues creyendo que la literatura es un arma cargada de futuro? ¿Cómo te imaginas ese futuro en el caso de la LIJ?
En cada libro se abre un presente alternativo, y cada presente es la puerta del futuro. Imaginar una historia de cero es imposible, en realidad se trata de una combinación de todas las realidades conocidas por el autor (todas, porque cada experiencia influye), pero por tanto de una modificación de la realidad. Los ejemplos son innumerables, desde los más grandes y potentes hasta los más humildes y modestos, pero cada vez que se escribe una historia se preña el futuro. Sin embargo, la literatura de este comienzo de siglo camina en círculos, como si no fueran posibles más combinaciones, como si todo estuviera dicho. Y no es verdad. Por eso es tan importante el riesgo. Todos los autores de libros más o menos conocidos nos amaneramos, repetimos con mucha facilidad modelos que nos han funcionado con anterioridad, y que por tanto no aportan ya demasiado. A menudo se habla del compromiso, y yo creo que es aquí donde radica ese compromiso: aún a riesgo de perder lectores y ventas, en intentar nuevos caminos, alternativas al mundo, una realidad distinta a través del análisis de la existente. Cada escritor ofrece a los lectores su mirada. Los personajes de todos nuestros libros contienen en realidad una sola manera de ver: la nuestra, la de cada uno. Cuando "habitamos" al personaje en realidad nos planteamos un problema: ¿qué haría, qué diría yo si fuera ese niño, esa mujer, ese caballo, ese ser generoso o ese otro avaricioso, ese santo, ese asesino?

Y en lo que concierne a la LIJ, sigo pensando que si es escrita "para niños" no avanza. La LIJ tiene que ser "sobre niños", y ni siquiera necesariamente. Si "bonsaizamos" nuestro lenguaje, y aún más si hacemos lo mismo con nuestro pensamiento, es muy difícil que sirva para sembrar un futuro mejor, posible. Insisto: no sé si se ha avanzado algo en las últimas dos décadas. Creo que la gran aportación de las décadas anteriores fue el respeto de muchos escritores (no de todos) hacia el niño lector, tratarle como a un ser humano pleno, y no como a un aprendiz. Por eso en este ámbito el amaneramiento es más peligroso. Me gustaría que en el futuro se dijera que la LIJ había servido para indagar en el corazón de la infancia, para encontrar la manera de aprovechar la inmensa energía que contiene la mente del niño, y para aplicarla al futuro. Futuro literario, pero también futuro social.

“Al que no le pasa nada, no le pesa nada”, escuché decir una vez. ¿Crees que el acceso al mundo de la información nos ha hecho sentir más? ¿Nos “pasan” más cosas o estamos más anestesiados?
Interesante. ¿Quieres decir que lo que "vivimos" en internet en realidad no nos pasa, que es una falsa realidad? Posiblemente sí. Estoy de acuerdo en lo que sugiere tu pregunta: sabemos más, tenemos un acceso inmediato a un volumen de información impresionante, sin duda, pero de una superficialidad creciente y preocupante. El mundo se nos ha quedado ya pequeño a lo ancho y a lo largo, y ya va siendo hora de que empecemos a hacer todo lo posible para investigarlo hacia dentro. Sabemos mucho, pero sabemos muy poco. Y es ahí donde la literatura, que como combinación de distintas realidades es pura especulación, tiene un papel decisivo: yendo hacia el corazón de los fenómenos, no quedándonos en su acumulación, que, en efecto, tiene al final un efecto anestésico. Durante los años que llevo escribiendo "sobre niños" (22, ay), he asistido a cambios importantes en ellos, casi todos positivos y esperanzadores, otros negativos y preocupantes. Eso nos indica la dirección en la que tenemos que escribir si queremos ser consecuentes, y si queremos devolver algo del privilegio que supone ser publicados y leídos: investigar, arriesgar, soñar otros futuros a través del análisis de la infancia y la adolescencia a través del humor, el miedo, la aventura o el amor.

Gonzalo Moure a Mónica Rodríguez

Te he elegido como nuevo eslabón precisamente por eso, porque lo eres, porque tu voz es nueva y brillante, esperanzadora. Mi pregunta va ligada a lo que hablaba con Mariasun Landa: ¿Qué crees que puedes aportar a esta carrera de relevos en la LIJ, tú personalmente, y como parte de una nueva generación? Y en esa dirección: ¿crees que ya conocemos de verdad el corazón, la mente del niño?

Como madre y como escritora, ¿qué camino lector imaginas para tus hijas, para esa novísima generación? Y por fin: ¿crees que la literatura que haga esa novísima generación cuando llegue su hora será tan parecida como la de las generaciones de escritores actuales con respecto a las anteriores, por dónde puede ir su evolución?

1 comentario:

Mara Oliver dijo...

"Y en lo que concierne a la LIJ, sigo pensando que si es escrita "para niños" no avanza. La LIJ tiene que ser "sobre niños", y ni siquiera necesariamente. Si "bonsaizamos" nuestro lenguaje, y aún más si hacemos lo mismo con nuestro pensamiento, es muy difícil que sirva para sembrar un futuro mejor, posible".
"Creo que la gran aportación de las décadas anteriores fue el respeto de muchos escritores (no de todos) hacia el niño lector, tratarle como a un ser humano pleno, y no como a un aprendiz".



Me quito el cráneo ;) Me encantan los eslabones de esta cadena y la página en la que van engarzados :) Casi nunca te digo nada, pero siempre te leo.